Para muchas personas, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos…es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad.
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Cazuela de Conejo


Nana, la luna y la cazuela


Siempre sentí que la vida para mí  significaba sacrificio. Desde muy chica fui criada con esa concepción y lógicamente crecí pensando que algún día, después de tanto esfuerzo y dedicación, tendría mi recompensa. De alguna manera,  pensaba que con el tiempo, podría reclamar todos mis derechos a vivir plenamente, mi felicidad.
Así anduve varios años, hasta que un episodio cambio mi visión para siempre…
Estudié, me recibí,  hice buenos amigos, y buenos romances que colorearon mis días de juventud. Y entre tantas querencias;  hubo alguien que me hizo sentir que había llegado a mi verdadero hogar.  Alejandro, mi gran amor, había colmado mis días con todo el amor que jamás pude imaginar.
Nos casamos en el 2003, llenos de sueños y proyectos para la familia que queríamos construir.  No sólo estaban nuestras expectativas,  sino también la de nuestras familias. Ambos éramos los hijos mayores y los primeros en casarnos;  con lo cual, cargábamos con los sueños de todos…
No podíamos quejarnos.  Ambos teníamos un buen trabajo, nos llevábamos bien, éramos compañeros el uno con el otro y realmente todo transcurría en relativo orden.
Pero, había algo que ciertamente nos inquietaba. Habían transcurrido cuatro años desde esa boda de ensueño, de cargar con expectativas y nuestro deseo de ser padres siempre quedaba a la mitad. Ciertamente teníamos problemas para concebir,  y en un gesto desesperado de ambos, tratábamos de postergar la visita al médico y sólo nos limitábamos a culpar al estrés de nuestro ritmo diario con el fin de alivianar la pena y decepción que sentíamos al ver que no estaba funcionando.
Fue en el marco de esa angustia encubierta, que un día Alejandro me comunicó que partiría al Norte por un trabajo especial que le habían encargado. Era agrimensor y sus viajes eran algo habitual para nosotros. Sin embargo, ese día,  sentí que no quería quedarme sola  tantos días. Después de todo, iba a un campo;  tal vez no sería malo para mi mente y mi alma tan cargadas de ansiedad un poco de silencio, quietud y naturaleza.
En medio de semejante soledad y quietud conocí a Nana. Era una mujer ajada por los años y vivía próxima a nuestra ubicación en medio de un bosquecito. Yo solía ir todas las tardes, en principio para matar el aburrimiento y luego porque Nana era la vida misma cuando solía cantar en una lengua que desconocía. Luego, por noticias que corren en los pueblos supe que Nana era la curandera del lugar, y que un misterio siempre rodeaba a esta mujer. Su belleza era notoria, a pesar del maltrato del tiempo y la necesidad. Nana era alegría, y eso,  junto a sus enormes ojos negros eran su mayor belleza.
Hubo una noche… Nana cocinaba algo y yo decidí contarle lo que me angustiaba.  Entre llantos y tristeza relataba mi vida y ella solo echaba cosas en la olla; por momentos me miraba con tanta dulzura y serenidad que mi alma se sentía más liviana con cada palabra que pronunciaba.  Las frases se me entrecortaban por momentos,  y hasta recuerdo haber relatado los hechos de mi vida que me habían marcado, con cierto desorden.  Nana solo guardaba silencio.  Y ese aroma…..el aroma de la cazuela era embriagador. Era mágico.
Nana entonces me explicó que estaba haciendo un plato especial para mí. A juzgar por la forma en que me lo dijo y la luz de su rostro, ciertamente ese plato tenía algo de otro mundo.
Me dejó acercarme a la olla y aspirar lentamente ese perfume.  Me acarició el cabello y me habló casi en un susurro. ... “Hijo no es derecho, hijo es regalo de Dios y sabe que tú no querer soltar cuando llegue día. Tú no soltar nada de vida. Vida es como comida de Nana en olla, todo revuelto en cazuela de conejo, usted curiosa y piensa ¿qué pone Nana para que yo coma?…. Y al final, aroma de olla lindo, a usted gusta y quiere comer. Cuando oler vida como cazuela de conejo, entonces todo acomoda. No busca hacer correcto, sólo busca hacer con aroma mágico”.
Después de lo dicho, Nana puso en mis manos una bolita pastosa de color rojo intenso  y me señaló la olla.  Instintivamente pensé en mi deseo y como quien suelta la vida, la arrojé sabiendo que esa noche cambiaría mi ser para siempre.
El sabor de ese plato jamás lo volví a experimentar.  Era exactamente la mezcla perfecta entre lo fuerte y lo suave.  La vida y la muerte.  El lujo y la vulgaridad.
Extasiada de comer y relamer mi plato varias veces, me quedé dormida mirando la Luna con Nana. Ella me contaba historias de su infancia y yo jugaba con sus canas;  como juega una niña con los cabellos de su abuela.
Muchas cosas cambiaron en mi vida desde ese encuentro. Muchas cosas desde la llegada de Luna, que hoy tiene seis años y cada tanto me pide que le relate como ella nació del deseo que arroje en una cazuela de conejo. Le cuento una y otra vez sobre Nana,  y sobre cómo me transformé aquella noche de Luna Llena…
Nana amaba la Luna, decía que brillaba como mujer misteriosa  y serena….

Cuando ví a mi hija por primera vez, noté que sus ojos eran así.  Misteriosos y serenos.

texto: Taty Rivero


INGREDIENTES (2 comensales):

  • conejo troceado 600 gr
  • papas 1/2 kilo
  • tomate 1
  • dientes de ajo 6
  • cebollas 2
  • cebollita de verdeo 1
  • zanahoria 1
  • morrón rojo medio (pimiento)
  • morrón verde medio  (pimiento)
  • agua c/n
  • sal
  • pimienta
  • pimenton rojo
  • tomillo fresco
  • romero fresco
  • perejil fresco
  • ajì molido abundante
  • aceite de oliva 5 cucharadas


PREPARACIÓN:

Calentar el sarten y rehogar 2 dientes de ajo en camisa en oliva. Colocar los trozos de conejo, salpimentar y sellar. Reservar.
Calentamos la olla de barro y rehogamos en oliva 3 dientes de ajo, cebolla, el morrón cortado en trozos, la cebollita de verdeo, agregamos la zanahoria cortada en cubitos y tapamos. Cocinar unos minutos.
Agregar el tomate picado y los trozos de conejo y agua caliente hasta tapar los ingredientes.
Condimentar con pimentón, romero, perejil fresco, tomillo, ajì molido. Dejar cocinar durante 20 a 30 min o hasta que la carne del conejo este tierna. Agregar las papas crtadas en trozos grandes y cocinar 10 min mas o hasta que las papas estén cocidas. Rectificar sabores, sal pimienta , aji, etc...
Servir en cazuela de arcilla preferentemente. Acompañar con un buen vino rojo y pan casero.

Salut !


b.





Estofado a la cerveza

Hoy fué un día fresco pero cuando bajó el sol se puso mas fresco aún, o sea frío!!.
Desde la mañana me venía imaginando para la cena una especie de estofado a la vieja usanza, esos que hacía la abuela... cuestión que llegué a casa con mucho fome (hambre)!! y me puse manos a la obra. Buenisimo pal frío!!!

Ingredientes  (2 personas):
-500 gr paleta o cuadril
-aceite 4 cucharadas
-1 cebolla grande
-3 papas
-1 zanahoria
-1 morrón verde y rojo pequeños
-perejil fresco, orégano 1 cucharada
-1 tomate
-pimenton rojo 2 cucharadas
-comino 1 cucharada
-sal y pimienta c/n
-350 cm3 cerveza (rubia)

preparación:
En una olla a fuego medio rehogamos el ajo picado , la mitad de la cebolla, el morrón en juliana y la otra mitad de la cebolla cortada en cubos grandes. Añadimos la carne cortada en trozos grandes y salpimentamos. Cocinamos unos minutos y agregamos las papas cortadas grandes, revolvemos. Cortamos el tomate en cubitos pequeños y añadimos a la mezcla, mandamos el pimentón  y en breve colocamos la zanahoria cortada en cubitos pequeños o en escamas.
Siempre es bueno remover cada tanto con movimientos suaves.

Cuando notamos que la cocción esta a punto de secarse en la base de la olla, añadimos la cerveza, el perejil fresco y el comino. Dejamos retomar el hervor y añadimos agua caliente hasta tapar por completo la mezcla.
Bajamos el fuego a mínimo y tapamos la olla. Cocinamos durante 10 a 15 minutos, destapamos la olla, y rectificamos condimentos, añadir el orégano. Cocinamos hasta reducir la mezcla, apagamos el fuego y dejamos descansar 3 minutos. Servir caliente con un poco de queso rallado y una buena copa de vino tinto ;) .

Espero disfruten de éste plato espirituoso para días inviernosos. Salut!!

Escondidito de pollo

Esta receta es ideal para disfrutar en la época fría del año donde la calidez del hogar nos abriga con sus delicias y aromas caseras. Tomé la idea de un plato brasilero que se llama "escondidinho" ya que al ir comiendo vas descubriendo el relleno. Se puede hacer de charqui, pescado o camarones tambien.

Ingredientes:
-1 suprema de pollo
-1/2 kilo de papas
-manteca 10 gr.
-queso parmesano c/n
-1 cebolla mediana
-4 dientes de ajo
- morron rojo un trocito
-1 cebollita de verdeo
-perejil fresco un puñadito
-tomillo c/n
-oregano 1 cucharada
-sal, pimienta y nuez moscada c/n
-vino blanco o cerveza 1/2 vaso
-aceite de oliva 4 cucharadas

Preparación:


Pollo: Rehogamos el ajo, la cebolla, verdeo y el morrón en una sarten o wok con el aceite de oliva bien caliente.
Agregamos el pollo cortado en cubitos pequeños, cocinamos hasta dorar un poco. Salpimentamos y condimentamos con la nuez moscada. Añadimos el perejil y un poco de oregano. Cuando la coccion se empieze a secar agregamos el vino blanco o la cerveza, bajamos el fuego y dejamos espezar la mezcla. Reservamos.

Pure: hervimos las papas con cascara en agua con sal. Cuando estan blandas retiramos del agua y colocamos en un bol, salpimentamos a gusto, condimentamos con nuez moscada, añadimos la manteca y la leche, espolvoreamos un poco de queso rallado y 2 cucharaditas de tomillo. Pisamos bien con un tenedor hasta que quede la textura que nos guste. Opcional pelar o no las papas.

Armado: Colocamos en la cazuelita de cerámica unas cucharadas del pollo con un poco de la salsa. rellenamos con una capa de puré y espolvoreamos el quedo parmesano sobre la superficie. Horneamos hastagratinar. Servir caliente y acompañar con un buen malbec ;).